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Alto Verá pone el foco en San Rafael ante el desafío de proteger uno de los últimos grandes bosques atlánticos del Paraguay

La Reserva para Parque Nacional San Rafael entra en una nueva etapa de trabajo climático con acciones impulsadas por el MADES, el IICA y el MEF. El área abarca unas 78.000 hectáreas entre Itapúa y Caazapá y conserva uno de los últimos grandes fragmentos del Bosque Atlántico del Alto Paraná, pero su protección convive con un histórico problema de tenencia privada de las tierras y antecedentes de extracción forestal, ocupaciones y habilitación de áreas para cultivos.

Redacción
parque San Rafael
— MADES

Alto Verá volvió a ocupar un lugar central en las acciones de conservación de la Reserva para Parque Nacional San Rafael, luego de albergar una de las jornadas del programa nacional que busca fortalecer la capacidad de las áreas silvestres protegidas del Paraguay para responder al cambio climático.

La iniciativa es impulsada por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), con financiamiento del Fondo Verde para el Clima.

El programa contempla ocho jornadas en diferentes áreas protegidas y reúne a guardaparques, autoridades locales, representantes comunitarios, instituciones académicas y especialistas para analizar estudios y herramientas y construir medidas de adaptación y mitigación.

Según el IICA, el objetivo es fortalecer las capacidades técnicas, mejorar la conservación de la biodiversidad, reducir la degradación de los ecosistemas y favorecer decisiones sustentadas en evidencia.

La elección de Alto Verá tiene un peso particular por su relación con San Rafael, un territorio protegido que se extiende entre Itapúa y Caazapá y cuya superficie es señalada actualmente por el MADES en aproximadamente 78.000 hectáreas.

El área fue declarada Reserva para Parque Nacional en 1992 y atravesó posteriormente modificaciones en su categoría de manejo. El propio ministerio explica que todavía no cuenta con una consolidación definitiva como parque nacional debido principalmente a que gran parte de las tierras permanece en manos privadas, donde existen actividades agrícolas y ganaderas, mientras solo una pequeña proporción pertenece a organizaciones de conservación y comunidades indígenas.

La relevancia ambiental del territorio excede a Alto Verá. El MADES considera a San Rafael uno de los últimos grandes fragmentos del Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA) existentes en Paraguay y destaca que la cordillera contiene las principales nacientes del río Tebicuary. En el área se han identificado, según la información oficial, 392 especies de aves y 322 especies de plantas, además de mamíferos como el puma y el tapir.

La conservación de ese patrimonio enfrenta, sin embargo, presiones documentadas. En fiscalizaciones realizadas en 2023 específicamente en la zona de Alto Verá, funcionarios del MADES identificaron puntos de extracción de madera, ocupaciones vinculadas a asentamientos humanos y conversión de superficies para cultivos ilegales.

En una propiedad privada situada dentro del perímetro de la reserva también se constató quema, extracción de especies forestales nativas y cambio de uso del suelo. El ministerio ordenó entonces el cese de actividades y anunció la remisión de antecedentes para una denuncia ante el Ministerio Público.

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