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Del campo al mercado: MAG recomienda cuatro pasos para conservar la calidad de la cebolla

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) establece cuatro etapas para el manejo poscosecha de la cebolla, desde la identificación del momento adecuado para cosechar hasta el embolsado. La aplicación correcta del proceso apunta a reducir pérdidas y mejorar las condiciones del producto para su comercialización.

Redacción
Cebollas
— Gentileza

El manejo de la cebolla después de la cosecha puede marcar la diferencia entre conservar un producto en buenas condiciones o enfrentar pérdidas antes de llegar al mercado. Ante esta situación, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg), difundió una serie de recomendaciones técnicas para mejorar su conservación y comercialización.

El proceso comprende cuatro etapas principales: determinar el inicio de la maduración, realizar el curado de los bulbos, avanzar con el corte, la limpieza y la clasificación, y finalmente preparar el producto para su embolsado y posterior venta.

Según las recomendaciones de la DEAg, la cosecha debe comenzar cuando entre el 70 % y el 80 % de las plantas presenten las hojas caídas, una señal de que el cultivo alcanzó el momento adecuado de maduración. El follaje pierde entonces su posición vertical y se dobla naturalmente, mientras que los técnicos aconsejan suspender el riego días antes y evitar la extracción de bulbos todavía inmaduros.

Una vez realizada la cosecha comienza el proceso de curado, para lo cual las cebollas deben permanecer entre 10 y 15 días en un espacio seco y ventilado, sin exposición directa al sol. Esta etapa permite disminuir la humedad presente en los bulbos y mejorar sus condiciones de conservación.

Después del curado, las hojas deben cortarse dejando entre 2 y 3 centímetros de cuello. El procedimiento continúa con la eliminación de raíces secas y restos de tierra, además del descarte de cebollas dañadas o con signos de enfermedades. Los bulbos aptos son posteriormente clasificados de acuerdo con su tamaño, apariencia externa y estado sanitario.

El último paso corresponde al embolsado, que debe realizarse únicamente con cebollas secas, limpias y previamente seleccionadas. La DEAg recomienda utilizar envases nuevos y adecuados, como bolsas de malla, además de comprobar nuevamente que los bulbos no presenten daños o enfermedades antes de almacenarlos en espacios frescos y ventilados.

Estas prácticas buscan evitar que parte de la producción pierda calidad entre la cosecha y su llegada al consumidor, una etapa especialmente relevante para las familias productoras que dependen de la venta del cultivo para generar ingresos.

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